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Este año nos decidimos por ir a Londres en Fin de Año, ya que el año pasado probamos con Florencia, Pisa y Siena y nos gustó mucho ...

Fin de Año en Londres

Escrito por Waytours Viajes el lunes, 9 de enero de 2017 | 17:41




Este año nos decidimos por ir a Londres en Fin de Año, ya que el año pasado probamos con Florencia, Pisa y Siena y nos gustó mucho la experiencia. En esta ocasión nos decantamos por Londres, ya que pudimos aprovechar el "Brexit" para comprar unos vuelos bastante baratos y a unos horarios que nos convenían bastante, saliendo el viernes 30 por la noche desde Málaga y regresando el lunes a media tarde.

El día 31 amanecimos en la capital británica bien temprano, pues teníamos reservado un tour por el centro de Londres para ver esta parte de la ciudad. Como este día solo teníamos intención de coger el metro dos veces, nos decidimos por comprar el billete sencillo que nos llevara hasta Covent Garden, ya que el que cogeríamos de vuelta era gratis por ser Nochevieja. El viaje nos salió por 4.80 libras, todo un timo. Más adelante entraremos en como ahorrar en el metro.

Como hemos dicho, nuestro tour comenzó en Covent Garden, un bonito mercado con zona de compras y con zona de bares en el que poder disfrutar de un café o una pinta de cerveza.Estaba decorado muy bonito, con unas gigantes bolas de árbol de navidad, muérdago y bolas de discoteca, todo ello en tamaño XXL.

La siguiente parada fue la Plaza de Trafalgar, un emblemático lugar del centro de Londres. Una espaciosa plaza presidida por una gran columna coronada por el Almirante Nelson (quien comandó a la Armada Británica contra las tropas españolas y francesas en la batalla de Trafalgar), y a sus pies cuatro leones de enormes dimensiones, los cuales en condiciones normales estarían colmados de turistas echándose fotos, pero como era día 31 de diciembre tenían una valla puesta alrededor para que nadie pudiera acceder a la base de la columna.

Al otro lado de la plaza un imponente edificio, la National Gallery, el museo de arte más importante de Londres. Es una entidad sin ánimo de lucro, por lo que la visita os saldrá gratis,  algo que se agradece mucho en esta ciudad, ya que es bastante cara. Tiene muchas obras conocidas, puede que las más famosas sean "Los Girasoles" de Van Gogh o "La Virgen de las Rocas" de Leonardo Da Vinci.

Continuamos por la calle Pall Mall, una de las más exclusivas de la ciudad, y no solo por estar en una zona privilegiada de la capital británica, sino porque en esta calle se concentran la mayoría de los "clubes de caballeros" de Londres, en donde se reúnen los hombres de los estratos más altos de la sociedad londinense para fumar un buen puro, beber una buena copa, o leer el periódico, también se cuenta que en este tipo de clubes es donde se toman decisiones del devenir de la ciudad, que tienen más relevancia de la que en un principio pueda creerse. Como curiosidad también os diremos que, aunque sea una novela de ficción, el famoso Phileas Fogg (o tal vez más conocido como Willy Fog por la serie de dibujos animados) partió para su vuelta al mundo en 80 días, de esta misma calle, en concreto de su club de caballeros llamado Reform Club (o Club Reformista).

A continuación fuimos a St. James Palace, donde pudimos ver la salida del cambio de la Guardia, que partía en dirección al Palacio de Buckingham. Un curioso evento que merece la pena ver, siempre y cuando te sobre tiempo, porque se ha convertido en todo un espectáculo más turístico que otra cosa... Pulsando aquí podréis ver un video de este momento.

Lo siguiente que vimos fue Buckingham, abarrotadísimo de gente, tanto en la reja de entrada, como en toda la plaza que hay delante del Palacio, muchos turistas que se agolpaban para ver el cambio de la Guardia. Justo delante del Palacio hay un memorial a la Reina Victoria, en forma de columna, en el basamento de la misma se encuentra la monarca, y en la parte de arriba en se sitúa una "Victoria Alada" dorada, como para recalcar para quien estaba dirigido el memorial.

Giramos sobre nuestros pasos para volver por la famosa avenida The Mall, una calle que une Trafalgar Square con Buckingham Palace, y  que además es de color rojo, ya que la Reina creyó que es mínimo que ella merecía para sus entradas o salidas oficiales de Palacio. Cruzamos el parque de St. James (donde podréis dar de comer a ardillas, patos...) para ir al patio trasero del Cuartel de la Guardia Real a Caballo. Allí, nuestra guía nos contó que fue el lugar en el que asesinaron a Oliver Cromwell, el hombre que osó convertir a Inglaterra en una República, algo que para los ingleses aún hoy creen que son unos años que suponen una enorme mancha en la historia de su país. Como recordatorio de estos años, y para que no se les vuelva a ocurrir ni tan siquiera pensar una cosa así, en el reloj que hay en el patio, en el número dos hay una mancha, justo a la hora que murió Oliver Cromwell.


Tan solo unos metros por debajo nos encontramos con el número 10 de Downing Street, la casa del Primer Ministro británico. La calle está enrejada por ambas salidas y protegida por policía fuertemente armada, ya que en tiempos del IRA fueron varias las bombas que colocaron cerca de esta casa.

Más adelante nos encontramos con una enorme cola junto con un edificio un tanto extraño, ya que en la parte más baja y a unos 3 metros de suelo tenía una piedra y una forma totalmente diferente que el resto del edificio. Nuestra guía nos informó que es el lugar donde se situaba el búnker de Winston Churchill, justo donde se tomaron decisiones tan importantes en el devenir de la II Guerra Mundial, como el famoso "Desembarco de Normandía".

Nuestra siguiente parada fue en la Plaza de los Jardines del Parlamento, donde se encuentran las estatuas de Churchill o Gandhi, entre otros muchos. Dicho así seguro que el lugar no os suena mucho, pero seguro que los que habéis estado por Londres os suena más si os digo que es el típico lugar donde echarse la foto en la cabina roja con el Big Ben de fondo. En esta parada nuestra guía nos dio muuucha información sobre el Big Ben y las casas del Parlamento, por no aburriros y quedarnos con lo más destacado, simplemente diremos que es una construcción Neogótica, esto es, un estilo arquitectónico que trató de imitar al gótico, pero mucho más moderno, en concreto del siglo XIX. Otro dato interesante es que la torre del reloj, no es en sí lo que se llama Big Ben, sino que lo que recibe este nombre es la campana de unas 13 toneladas que alberga en su interior la Torre de Isabel (por la Reina).

Para terminar el tour, nos situamos junto a la Abadía de Westminster, lugar imprescindible de visita para todo aquel que viaje a Londres por primera vez. Este lugar, aún a día de hoy, sigue siendo donde se celebran las ceremonias de coronación de los nuevos Reyes (si la longeva Reina Isabel algún día lo permite, aquí será donde coronen a su sucesor). También es el lugar donde están enterrados muchos de los monarcas ingleses, a parte de celebridades como Charles Dickens, Isaac Newton o Charles Darwin.

Ya era la hora de comer, le preguntamos a nuestra guía por un buen lugar para comer algo típico por la zona, y nos recomendó un restaurante que nos gustó mucho. Nos pedimos el clásico entre los clásicos de Londres, un Fish&Chips con una pinta de cerveza. Al terminar de comer volvimos a la plaza para sacarnos la foto de la cabina con el Big Ben, pero ya tenían la plaza acordonada para despejar la zona de gente para el evento de los fuegos artificiales que nos esperaría por la noche.

Nos quedamos por la zona, repitiendo alguna visita de las que hicimos con el tour para poder echarnos algunas fotos, ya que para las 20.30h deberíamos ponernos en cola para entrar a nuestra zona.


Llegó la hora, y la cola era enorme, pensábamos que estaríamos horas esperando, pero en realidad la avanzamos con mucha rapidez. Pasamos los controles de seguridad, y aparecimos en la calle Whitehall (calle que conecta Trafalgar Square con el Big Ben), totalmente vacía de gente. Llegamos a nuestra calle, Victoria Embankment, pudimos escoger nuestro sitio, justo enfrente del London Eye. La espera se hizo un poco larga, y conforme se acercaba la hora se hacía más imposible el moverse, por ejemplo para ir al servicio. Pero llegó la cuenta atrás, y el espectáculo fue impresionante. Terminaron las campanadas del Big Ben y al ritmo de la música los fuegos artificiales parecía que bailaban en el cielo londinense, cada golpe de música coincidía con una explosión, fue increíble, unos doce minutos en los que disfrutamos mucho. Al terminar, el Disc-jockey que amenizó la espera con música, nos hizo encender la luz de los móviles, para cantar el clásico "Auld Lang Syne", con el que se dio por concluido el espectáculo.

Aquí tenéis un enlace donde podéis ver el espectáculo: Fireworks New Year's Eve


Al día siguiente comenzamos el día con la visita a The Monument, una columna en plena City de Londres que conmemora el fuego que arrasó tres cuartos de la ciudad en 1666. Continuamos por la orilla del Río Támesis hasta llegar a la Torre de Londres. Allí nos encontramos con una pista de hielo en el foso de la Torre, con multitud de familias patinando. Al ser día 1 de enero, la Torre estaba cerrada, y no pudimos echarnos la típica foto con los Beefeaters, guardianes de la fortaleza. Tras un rato de disfrutar con las vistas, seguimos con nuestro paseo por la orilla del Támesis hasta encontrarnos con una estampa preciosa, el Tower Bridge (Puente de la Torre). Pasamos por este monumento tan típico, con sus dos enormes torres, y tras unas cuantas fotos obligadas, cambiamos de orilla para llegar hasta el edificio del Ayuntamiento, donde nos encontramos con un Mercadillo Navideño con comidas de todos los lugares del mundo.

Ese día, como sabíamos que estaríamos todo el día moviéndonos con el metro, nos compramos un billete de 24 horas, que nos costó 12.60 libras, y por lo que podéis ver, nos salió mucho más a cuenta que el billete sencillo. Nuestra siguiente parada fue la Catedral de San Pablo, que es el templo más grande de todo el Protestantismo, comparable a lo que para los Cristianos sería la Basílica de San Pedro en el Vaticano.


De aquella visita, nos fuimos al Museo de Historia Natural, donde había una de las pistas de hielo más famosas de todo Londres en estas fechas navideñas. Cuando salimos del metro el espectáculo luminoso fue muy bonito, la noche ya había caído y aparecimos ante uno de los edificios que personalmente considero más bonitos de Londres, con todos los árboles decorados con luces y además de la pista de patinaje, también había un carrusel para los más pequeños. Como llovía con fuerza, decidimos entrar al museo, ya que la entrada es gratuita y además podréis encontrar multitud de exposiciones que seguro son de vuestro interés.


Tras salir de allí, nos dirigimos caminando hacia Hyde Park, donde queríamos ver el Winter Wonderland, uno de los más espectaculares Mercadillos Navideeños de la ciudad. Cuando llegamos nos encontramos con un auténtico parque de atracciones, y múltiples barracas donde comer o beber algo. Tras un reponedor vino caliente especiado, y unas cervezas, continuamos con nuestro camino para ir ahora hasta otra postal típica de Londres, Picadilly Circus, la famosa plaza donde se encuentran los carteles luminosos y una gran cantidad de bares, restaurantes y tiendas. La decoración navideña en esta zona era preciosa, por ello recorrimos Regent Street asombrados por las luces, hasta llegar a Oxford Street, donde buscamos un lugar para cenar y dimos por concluido el día.

Al día siguiente nuestro vuelo salía por la tarde, así que volvimos a madrugar para poder aprovechar la mañana en el centro londinense, para poder tomar algunas fotos que nos habían quedado pendientes. Fuimos hasta la estación Victoria, donde dejamos las maletas en consigna. Aprovechamos también para ver la parte delantera del Cuartel de la Guardia a caballo, donde dos de estos animales con sus respectivos guardias montados, custodiaban la entrada del cuartel, también aprovechamos para verpatel,  la parte trasera de las Casas del Parlamento. Desde la calle Whitehall pudimos apreciar la suerte que habíamos tenido dos noches antes, ya que la que entonces era una calle vacía, ahora era un hervidero de gente y tráfico, donde apenas se podía caminar. Tras este corto paseo, tomamos el bus que nos llevaría desde Victoria hasta el aeropuerto de Gatwick para concluir nuestro viaje.


Saludos, y ¡Buen viaje!
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