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Foto del grupo que fuimos al crucero por Los Fiordos El pasado mes de julio tuvimos la oportunidad de hacer un crucero por los Fiordos...

El Rey de los Cruceros, Los Fiordos Noruegos

Escrito por Waytours Viajes el lunes, 12 de diciembre de 2016 | 13:04

Foto del grupo que fuimos al crucero por Los Fiordos

El pasado mes de julio tuvimos la oportunidad de hacer un crucero por los Fiordos Noruegos. Visitamos los puertos de Copenhague, Geiranger, Hellesylt, Bergen, Kristriansand, Aarhus y Warnemünde.

El primer día de nuestra aventura comenzaba con la salida de los dos autobuses desde Pozoblanco, con dirección Madrid al aeropuerto de Barajas Adolfo Suárez para coger el vuelo hacia Copenhague. La tarde de este día la dedicamos a pasear por el centro de la capital danesa. Atravesamos la Plaza del Ayuntamiento para caminar por la calle peatonal y comercial Stroget y llegar hasta la monumental plaza de Kongens Nytorv, que sirve como acceso al pequeño muelle de Nyhavn. Las casas con fachadas de colores y sus cafés a la orilla del canal, son la imagen por excelencia de Copenhague. Tras el paseo dábamos nuestro día por concluido para ir a alojarnos a nuestro hotel próximo a Tivoli, uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo.

Plaza del Ayuntamiento de Copenhague.

La mañana del sábado amanecimos con una gran ilusión, pues ya íbamos a embarcar. Llegábamos al puerto y... ¡qué preciosidad! ver ese barco tan grande, tan bonito. Tuvimos que hacer cola para poder hacer el chek-in, saca DNI, saca tarjeta de embarque, rellena un papel, rellena otro... Ahora nos tenían que hacer la foto. Cada vez se nos hacía más largo este trámite, porque estábamos deseando de poder entrar en nuestro barco.

Una vez que entramos, nada más subir al barco, tuvimos que ir directamente al comedor, porque nos había llegado la hora de la comida, ¡qué lujo de barco! ¡qué comedor más grande! cuanta servicialidad y cuanta mesa. El restaurante era buffet, con lo cual teníamos que dar un paseo por el comedor para ver las distintas especialidades que había, antes de empezar a elegir. Este primer día estábamos perdidos, no sabíamos donde estaba nada, pero eso cambió pronto, terminó siendo como nuestra casa sabiendo donde estaba cada cosa, aunque a algún que otro compañero de excursión llegó a España sin tenerlo demasiado claro. Tras la comida nos tocaba visitar nuestro camarote, era grandísimo, ¡qué cama y qué balcón! esperamos que llegaran nuestras maletas para colocar nuestra ropa, y en estas estábamos cuando llegó nuestro camarero de habitación para presentarse y ponerse a nuestra disposición, nos comentó que las maletas tardarían un poco. Nos recomendó que leyeramos las instrucciones para hacer el simulacro de incendio que se realizaría en breve. En un momento comenzaron a sonar las alarmas, nos pusimos nuestros chalecos salvavidas y ropa de abrigo, guantes, gorros, como decían las instrucciones, y nos fuimos al punto de encuentro que nos tocaba, el personal del barco estaba por todo el recorrido para guiarnos en caso de que nos perdiéramos. Una vez en la cubierta nos iban agrupando, aproximadamente unas 50 personas por lancha, al lado de la cual nos situaron. Por megafonía nos iban indicando los pasos a seguir, mientras que el personal de servicio, mediante gestos nos indicaban lo que se decía por los altavoces. Al término del simulacro, volvimos al camarote para dejar el chaleco y las prendas que nos habíamos tenido que colocar.

El barco comenzaba a moverse y subimos corriendo a cubierta para poder ver la salida del puerto. Nos llegó la hora de disfrutar del primer espectáculo, ENCHANTED CASTLE, con muy buenos cantantes y fabulosos bailarines. Otra sorpresa, el teatro era enorme, ¿de verdad seguimos en el barco? Tras el espectáculo pasamos al comedor (¡de dos plantas!) para cenar, todo nuestro grupo estaba situado en la planta de arriba, ¡qué vistas! Y aún de día. LLegaron nuestro camarero y su ayudante a la mesa, se presentaron, como buenamente pudieron pues eran filipinos y no hablaban mucho castellano. Pero eso no fue problema para entendernos. Las cenas eran a la carta, teniendo para elegir tres platos y un postre. 

Al terminar la cena, seguimos explorando el barco. Para los futboleros había una pantalla gigante en la terraza de la piscina para ver los partidos de la Eurocopa. En cada cafe-bar había un espectáculo, bailes, pianobar, el espectáculo "Tú sí que vales", etc. Cada uno eligíamos el ambiente que más iba con nuestros gustos. Cuando terminaban estas actuaciones, comenzaba la hora de discoteca en la que se nos pasaban las horas. Llegaba la hora de ir a la cama, pero... No entraba mucha gana ¡Seguía siendo de día!

El domingo, tocaba día completo de navegación. Nos lo pasamos recorriendo el barco, este día sí que lo visitamos todo. Tiendas, gimnasio, spa, casino... Había talleres de manualidades, caminata matutina con instructor de deporte, biblioteca, visita guiada al spa, clases de baile, seminario de maquillaje, seminario de blanqueamiento dental... Esa noche decidimos ver el espectáculo que nos ofrecía el barco, el "Circo Srreal". Esta noche no nos apetecía discoteca, por lo que nos decidimos por la demostración de baile, y al acabar al siempre divertido karaoke.

El lunes, tras el desayuno salimos del barco por primera vez para hacer una excursión: Geiranger, Monte DalsniBa y Carretera de las Águilas.
Desembarcamos en lancha. Geirangerfjord, es sin duda, el más bonito de los Fiordos noruegos. Impresionantes montañas, cascadas espectaculares, con saltos de agua muy altos, así como, granjas típicas en las laderas de las montañas. Empezamos nuestra excursión a través del Camino del Águila, una estrecha carretera de montaña que tiene una amplia curva desde donde hay unas espléndidas vistas al Fiordo y a las montañas de alrededor. Tuvimos una vista espectacular de la Cascada de las Siete Hermanas, vimos también algunas granjas muy antiguas. Después de esta parada para las fotos, llegamos al pequeño pueblo de Geiranger. Vimos una antigua iglesia de madera, con forma octogonal, que llamaba mucho la atención. Atravesamos todo el Valle de Flydal, donde hicimos una parada en la parte superior de un acantilado que tenía un saliente. Desde lo alto de la garganta Flydalsjuvet pudimos disfrutar de una espectacular vista de la aldea Geiranger, el fiordo y las montañas que nos rodeaban. Hasta que llegamos al Lago Djupvatn, pasamos por una carretera con muchas curvas sinuosas, continuamos hasta Nibbvegge, que es la cumbre del monte Dalsnivva a 1500 metros sobre el nivel del mar. La panorámica desde allí era fantástica. Era el punto más alto accesible de la zona, y podíamos ver fiordos y la vez los picos de las montañas que nos reodeaban. Es visita de obligado cumplimiento, ¡Qué maravilla de vistas! También hay que decir, que a pesar de ser julio, en esta excursión pasamos algo de frío. 
Vista desde la Carretera de las Águilas.


Una vez realizada la excursión, de vuelta al barco a descubrir que nos deparaba, pues todos los días había algo nuevo. Esa tarde estábamos animados y nos atrevimos con muchas actividades, jugamos al sudoku,  baloncesto loco, gimkhana, fútbol-tenis, clases de baile. A las 17:00 tocaba despedirnos de Geiranger, todos nos buscamos un hueco en la cubierta para ver la salida del barco.
A media tarde disfrutamos del espectáculo Ice & Fire con patinadores y acróbatas, y fue sencillamente increíble. Al terminar nos dimos un "homenaje latino", pudimos aprender bailes de salón, asistimos a un Latin Show y con el equipo de animación participamos en la noche latina. Además de todo esto también fuimos a ver el Tú sí que vales, donde participó alguno de nuestro grupo y pasamos un rato muy divertido.
Espectáculo a bordo.

El martes nos levantamos y fuimos a coger fuerzas al comedor, ¡Cómo disfrutábamos del buffet! Tras el desayuno nos aproximábamos al puerto, reunimos el grupo y comenzamos con la excursión  de Bergen. Salimos desde el muelle para realizar el City Tour de la ciudad, que es la segunda ciudad más grande de Noruega. Visitamos una bonita iglesia, la Iglesia de María, del siglo XII. Nos llevaron al Salón de Haakon, que es el mayor edificio medieval de Noruega, construido de piedra. Pasamos por el Mercado del Pescado, un lugar donde comprar y probar el fresquísimo pescado noruego. Disfrutamos de un paseo a través del muelle hanseático de Bryggen, que es un barrio muy bonito, y además está incluido en la lista de la UNESCO de Patrimonio Mundial de la Historia y la Cultura. Al terminar este paseo, cogimos el funicular para vivir una de las experiencias más bonitas. Subimos a las montañas de Bergen y desde el mirador de Floyen, disfrutamos de una espectacular panorámica de la bahía, la ciudad y las montañas, las vistas eran increíbles. Cuando caminábamos hacia el barco, volvimos a pasar por el mercado del pescado, en el cual trabajaban muchos jóvenes españoles (catalanes, granadinos, sevillanos, malagueños...) que se alegraron mucho de encontrar un grupo de españoles. Nos contaron su vida en dos minutos, y nos dieron a degustar los productos que vendían. Tras despedirnos de nuestros compartriotas, dimos nuestra excursión por finalizada.
Mirador de Floyen, en Bergen.

Por la tarde cada uno elegía qué era lo que quería hacer, había quien pasaba la tarde visitando el barco, otros la pasaban en diversos talleres, otros se relajaban en el spa, agluno también decicaba tiempo en el gimnasio... Esa tarde asistimos a un show que se llamaba Vibrations, un musical muy entretenido. Las noches eran especiales, y los espectáculos contribuían a ello. Esa noche era la Noche Blanca, en la que Costa nos recomendó desde antes de salir de España a todos ir vestidos de blanco. Durante la cena, dos cocineros nos deleitaron con una demostración espectacular. Partiendo de un par de bloques de hielo, fueron esculpiéndolos y tallándolos poco a poco hasta que uno de ellos hizo un delfín, y el otro un indio ¡Fue impresionante!

El miércoles nos tocaba excursión a Kristiansand. Una vez en el Puerto nos encontramos con nuestro guía, y empezamos un tour muy intenso. La primera parada fue el museo Agder, el más grande al aire libre de Noruega. Nos desplazamos hasta el pueblo de Soegne, donde vimos una bonita y antiquísima iglesia. Al terminar fuimos hacia Hoellen, un pueblo muy especial donde pudimos pasear por sus calles, con antiguas casas de madera a ambos lados. De regreso a Kristiansand, pasamos por una carretera pegada al mar, desde donde pudimos ver un paisaje idílico. Paramos en Kristiansand Domkirke (Catedral de Kristiansand) para una visita guiada. Fuimos a Torvet, un lugar que anda a medio camino entre una exposición y un mercado, donde los agricultores locales ofrecen flores para hacer mermeladas o miel. Continuamos por la calle de compras, Markens, la más bulliciosa de la ciudad, y a través de la cual llegamos hasta la Fortaleza Christiansholm, donde vimos los antiguos cañones antiguos y disfrutamos de unas buenas vistas al puerto. Al acabar esta visita, llegamos al mercado de pescado de Kristiansand, donde pudimos ver la amplísima tipología de pescados y mariscos que hay en Noruega. La última visita fue la sala de conciertos Kilden, un edificio diferente de lo que estábamos viendo y con un estilo modernista.

Para el jueves teníamos una excursión a Aarhus a pie. Por el camino, la guía nos hizo un resumen de la historia de la ciudad desde su fundación en el siglo VII hasta nuestros días. Aarhus es probablemente la ciudad más antigua de toda Escandinavia, y su obispado data del siglo IX. Nuestra primera parada fue la Catedral de Aarhus, que nos dio la sensación de  que era enorme, y efectivamente así nos lo corroboró nuestra guía, diciéndonos que es la iglesia más grande y alta de Dinamarca. Tardaron en construirla unos 100 años, que no son tantos viendo la enormidad de la obra y teniendo en cuenta las técnicas de la época. Después de esta visita, pudimos disfrutar de algo de tiempo libre en el centro de la ciudad. Paseamos por el Barrio Latino, el barrio más antiguo de la ciudad,  donde pudimos ver las casas y patios de los mercaderes del siglo XVIII, todas las casas eran de dos plantas, que le daban al barrio un aire acogedor. A continuación realizamos una visita guiada en el Museo Vikingo y un paseo hasta la Iglesia de Nuestra Señora. Ya en el barco y tras la comida, algunas de las mujeres del grupo acudieron a un seminario sobre "maquillaje en 5 minutos". Después, como cada tarde clases de baile, a las que varias parejas se animaron a participar. El espectáculo de esa noche fue "Gente Di Mare", espectáculo que nos brindaba la tripulación del crucero. Esa noche estaba el Capitán preparado para hacerse una foto de recuerdo con aquel que lo quisiera.

El viernes nos esperaba Wismar. Empezamos el paseo por la Plaza del Mercado, un bonito lugar de tipo medieval, donde nos encontramos con varios edificios importantes en la ciudad, como por ejemplo el ayuntamiento, una casa a la que conocen como el "Viejo Sueco" y allí se encontraba también uno de los símbolos de la ciudad, la "Fuente de agua de Wismar". Al dejar la plaza, visitamos la iglesia del Espíritu Santo y a continuación la iglesia de San Jorge, dos curiosos edificios construidos en ladrillo rojo, además el último se considera como uno de los mejores ejemplos del gótico del norte de Alemania. Antes de volver a la Plaza del Mercado pasamos por la altísima torre, de 82 metros de altura y por la iglesia de Santa María, un edificio muy bonito y algo diferente a lo que estábamos viendo, nuestro guía nos explicó que es distinto porque es el único edificio del gótico báltico y es del siglo XIII. De vuelta la Plaza del Mercado, pudimos ir a la iglesia de San Nicolás, al museo de la ciudad y pasear por el bonito canal urbano de agua que nos llevó hasta el puerto. Subimos al barco para comer, y acto seguido tuvimos la oportunidad de volver a bajar para visitar el puerto de Warnemünde, el cual hicimos cada uno por nuestra cuenta, ya que se trata de un puerto muy pequeño y acogedor con muchas tiendas y puestecillos. Lo único malo fue que en el rato que estuvimos paseando por allí nos llovió bastante. Volvimos al barco, y como todos los días a la hora de la salida del barco del puerto, las cubiertas se llenaban de gente para poder ver la salida del puerto, un espectáculo muy recomendable para todos los que hagáis un crucero,  ya que obtendréis unas vistas únicas de la ciudad que visitéis.

Esa misma tarde, como teníamos algo de tiempo libre, aprovechamos para pasar por el spa, ¡qué maravilla! Salimos relajados y descansados después de tantos días de visitas. Otros miebmbros del grupo aprovecharon para ir al gimnasio, otros para correr por la pista que había en cubierta, y otra parte del grupo se decidieron por pasar un tranquilo rato en la sauna. Al salir del spa fuimos a dar una vuelta por las tiendas del barco, y como cada día las tiendas tienen algún producto en oferta, aprovechamos para hacer alguna compra de recuerdo del viaje.


El sábado tocaba desembarque y regreso a casa, pero antes del regreso nos esperaba una última visita, la siempre maravillosa Cophenague. Después de reunirnos con nuestros guías comenzamos el viaje en autocar por la capital de Dinamarca. Nos explicaron que es una de las ciudades más antiguas de la región, y que tiene unos 850 años de antigüedad. Disfrutamos de la vista al pasar por la Plaza del Ayuntamiento, un espacio muy grande dominado por el edificio del propio ayuntamiento, un edificio muy bonito. Justo al lado de la Plaza del Ayuntamiento se puede ver el famoso jardín de Tivoli, con una gran cantidad de flores, restaurantes y atracciones. Después pasamos por el Museo de arte “Glyptoteket”, hasta llegar a la zona del canal de Nyhavn. Esta es una parte encantadora de Copenhague, con casas de colores brillantes junto al canal. También vimos el Castillo de Amalienborg, que es la residencia Real de invierno. Más tarde paramos para sacar unas fotos en la estatua de La Sirenita. Una parte del grupo se desilusionó, porque esperaban que la imagen fuera mucho más grande, pero en realidad es muy muy pequeña. Al acabar fuimos a ver otro el Castillo de Christiansborg, situado en el punto justo donde se fundó Copenhague en 1167. El castillo original ya no existe, sin embargo, durante los siglos ha habido varios edificios que han ocupado su lugar, como varios palacios y castillos. Fue el hogar de la familia Real hasta que un incendio lo arrasó, después de este suceso, la familia se trasladó al Palacio de Amalienborg. Christiansborg es hoy en día un lugar donde se encuentran varios edificios importantes, entre los que están el Parlamento de Dinamarca o la Corte Suprema, así como salas de recepción de la reina. Por último, visitamos el Castillo de Rosenborg. Que es muy pequeño, para lo que estamos acostumbrados a ver, pero a la vez es muy hermoso. Hoy en día, el castillo es un museo que alberga las Joyas de la Corona, y una gran colección de muebles reales, pinturas y otros objetos.
Imagen de la Sirenita, Copenhague.

Tras la excursión contamos con tiempo libre para comer y pasear por la ciudad, hasta la hora que quedamos con el autobús para trasladarnos al aeropuerto. Y aquí dimos por finalizado nuestro viaje.

A modo de resumen para quien esté indeciso entre crucero o circuito, diremos que los cruceros son viajes mucho más relajados, ya que sólo tienes unas tres horas de visita o excursión (si es que deseas hacer la excursión, si no te puedes quedar en el barco) y después, de vuelta al barco para disfrutar de todos los servicios o disfrutar del camarote. Lo bueno de un crucero es que “tú no te mueves”, es el hotel el que se mueve con todo el ahorro de tiempo y quebradero de cabeza que supone el tener que hacer y deshacer las maletas, prácticamente todos los días (como tendrías que hacer en un circuito). Como contra es el tiempo que tienes para visitar las ciudades, ya que es bastante escaso como para conocer una ciudad que sea de tamaño medio o grande. En definitiva, un crucero es una experiencia fantástica y muy recomendable como para hacerla al menos una vez en la vida, en la que puedes llevarte las pinceladas necesarias de cada ciudad que visites y de una forma muy relajada.

Saludos, y ¡buen viaje! 



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